En el Colegio Madre de la Divina Providencia, la convivencia escolar es mucho más que el cumplimiento de normas:
es una forma concreta de vivir el Evangelio en cada encuentro, cada palabra y cada gesto.
Creemos que educar también es enseñar a convivir. Por eso promovemos relaciones fraternas, el respeto mutuo, la empatía, la inclusión y el perdón, como reflejo de nuestra espiritualidad Bettiniana.
Apostamos por una comunidad donde todos —estudiantes, docentes, familias y colaboradores— se sientan acogidos, escuchados y valorados, construyendo juntos un ambiente de paz, justicia y confianza.
Buscamos construir una comunidad escolar donde cada persona se sienta profundamente acogida, reconocida en su dignidad y valorada por lo que es. Creemos en el compromiso compartido con el bien común, como camino para crecer juntos en respeto, justicia y fraternidad.
Reconocemos y valoramos la dignidad única e irrepetible de cada persona, como base de toda relación humana y educativa.
Fomentamos la confianza mutua entre todos los miembros de la comunidad, como fundamento para crecer juntos con seguridad y apertura.
Buscamos comprender al otro desde su realidad, acompañándolo con cercanía, respeto y sensibilidad.
Actuamos con equidad, promoviendo el bien común y asegurando que cada persona reciba lo que necesita para desarrollarse plenamente.
El cuidado del otro es una expresión concreta del amor providente: estar atentos, proteger, acoger y servir con ternura.
Responder con compromiso, integridad y conciencia frente a nuestras acciones y su impacto en la comunidad.
Frente a cualquier dificultad, actuamos siempre con un enfoque formativo y humano.
Creemos en una convivencia basada en la prevención, la palabra y la posibilidad de recomenzar.
Por eso implementamos protocolos claros, promovemos la mediación activa y aplicamos una pedagogía restaurativa que busca sanar, aprender y reconstruir los lazos.
1 · Prevenir: A través de protocolos, formación continua y acompañamiento temprano, actuamos antes que el conflicto escale.
2 · Dialogar: Escuchamos con apertura, promovemos espacios de mediación y fomentamos acuerdos construidos en conjunto.
3 · Restaurar: Cuando hay daño, buscamos repararlo con justicia y empatía. Restaurar el vínculo, hacer seguimiento y crecer juntos es nuestra meta.
«El vínculo se cultiva: se escucha, se cuida y se celebra.»