Impulsamos aprendizajes colaborativos, pensamiento crítico, creatividad y habilidades del siglo XXI.
La evaluación es formativa y justa: observa procesos, reconoce la diversidad de aprendizajes y potencia el crecimiento personal de cada estudiante.
Acompañamos al estudiante en todas sus dimensiones: intelectual, espiritual, afectiva, social y ética. Lo hacemos mediante experiencias significativas dentro y fuera del aula, promoviendo una educación viva, comunitaria y transformadora.
Pensamiento crítico y creatividad.
Fe viva y discernimiento.
Autoconocimiento y empatía.
Trabajo colaborativo y servicio.
Responsabilidad y bien común.
Todo el quehacer educativo en nuestro colegio está impregnado por el carisma de Madre Elena Bettini: vivir con alegría, confiar en la Providencia y servir con generosidad.
Esta espiritualidad no es un elemento externo, sino una fuerza vital que atraviesa nuestras aulas, orienta las decisiones pedagógicas y se hace visible en la manera en que nos encontramos como comunidad.
En cada gesto educativo enseñar, corregir, acompañar o celebrar está presente el llamado a confiar y servir con alegría.
«Confiar y servir con alegría: ahí florece la educación que transforma.»